Las apps de delivery no paran de crecer en la Ciudad

Se abre una aplicación en el celular y se indica el plato deseado, o una pequeña lista de compras. En segundos, un algoritmo le asigna la misión al cadete mejor ubicado, que se sube a su bicicleta y pedalea duro con la carga en la espalda para que el cliente tenga lo que deseaba en menos de media hora, en la puerta de su casa.

Con esa propuesta, mucha publicidad y verdaderos ejércitos de repartidores “uberizados” por las calles, las nuevas redes de entregas a domicilio lograron que, en sólo un año y medio, millones de argentinos se habituaran a pedir el delivery en sus plataformas. Personas mayormente jóvenes -centennials y millennials- que valoran, principalmente, la rapidez y la eficiencia inéditas que consiguen ofrecer estas nuevas formas de consumo, pese a la controversia que generan las condiciones en las que trabajan y se mueven los repartidores.

Ese es el panorama que surge de un sondeo nacional de la División Insights de Kantar al que accedió Clarín en exclusiva. La encuesta detectó que, actualmente, en Capital y el Gran Buenos Aires, el 93% de las personas ya conocen las apps de delivery; que un 33% ya las usó alguna vez; y que un 19% se volvió cliente “habitual”, es decir, algo más de la mitad de quienes la probaron.

En el interior del país las redes, todavía tienen una menor cobertura, el panorama es similar: el 84% de la gente dijo conocer las nuevas apps de delivery, el 23% ya hizo pedidos y un 15% adoptó la modalidad en su vida cotidiana. Mientras que, tomando el total nacional, un 87% las conoce, un 27% hizo encargos y el 16% siguió.

“Las cifras muestran que el fenómeno sigue en expansión, con epicentro en Buenos Aires, y que está generando un fuerte cambio de hábitos de consumo. En general, vemos que los que prueban el servicio lo siguen usando mayormente, porque los niveles de satisfacción son altos”, analizó Sebastián Corzo, director comercial de Medios de la División Insights de Kantar.

El estudio, hecho a mil mayores de 18 años representativos de casi toda la población, marca que entre los usuarios habituales hay más mujeres (56% del total) que hombres (44%). Además, el 50% son menores de 34 años y sólo el 18%, mayores de 50 años. “Los usuarios senior presentan una mayor resistencia. En general, van ellos mismos al local o resuelven el delivery con el comercio directamente”, explica el informe.

Las plataformas líderes del delivery por app son tres. Como informó Clarín en junio, Glovo había arrancado en enero de 2018 y ya hizo más de 5 millones de entregas con una flota que hoy supera los 6 mil cadetes. Rappi, llegada casi al mismo tiempo, cuenta ya con 2 millones de usuarios registrados, 7 mil repartidores y 3.800 comercios que venden a través de su app. Mientras que Pedidos Ya, tras la llegada de las otras dos, reconvirtió su negocio para competir también en este segmento con una flota de repartidores propios.

Se trata de empresas que habían arrancado muy centradas en entregas de comida hecha. Pero que, cada vez más, ofrecen sus cadetes para que la gente pueda resolver todo tipo de urgencias y necesidades cotidianas. Desde pequeñas compras en el kiosco, el súper o la farmacia, hasta traslados de objetos, dinero en efectivo e incluso “favores” rentados como ir a hacer un trámite o una cola. Todo con costos que, en la mayoría de los casos, oscilan entre los $ 40 y los $ 90.

¿Qué valoran quienes que usan seguido el servicio?Principalmente, su facilidad de uso (lo dice el 71%), la rapidez (63%), sus promociones (52%), que ofrecen variados medios de pago (34%) y que tienen costos de envío “aceptables” (29%), según la encuesta.

Un modo de consumo en expansión

El sondeo también indagó en las razones de quienes nunca usaron las apps. El 49% dijo que no lo hace porque no suele pedir domicilio o porque prefiere encargar directamente en los locales (27%). Mientras que otro 11% hizo referencia a que no le gustan “las condiciones en las que trabajan los cadetes”. Esto, por la polémica que genera que les pidan ser monotributistas, que deban comprar la caja y el vehículo, que a menudo circulen sin las medidas de seguridad debidas (ver abajo).

Esta cuestión también es mencionada como el segundo motivo por el cual algunos de los que probaron las apps no siguieron usándola: eso lo dijo un 16%. La primera razón de abandono fue que el servicio aún no cubre los lugares deseados (20%) y que carece de promos interesantes (16%) .

“El funcionamiento del servicio no se cuestiona. Sí empieza a aparecer, especialmente entre las personas de mayor edad, preguntas sobre qué hay detrás de esto y críticas a las condiciones de trabajo de los cadetes. Pero hoy, claramente, la mayor barrera para una mayor expansión es la falta del hábito de pedir delivery”, explicó Corzo. “Como el nivel de satisfacción y de recomendación es alto, hay mucha inversión en publicidad, la competencia incentivará más promociones agresivas y hay una tendencia global a los pagos con el celular, creemos que esto todavía está lejos de su techo. El fenómeno llegó para quedarse”, concluyó.

Las condiciones de trabajo, en debate

Días atrás se viralizó el chat entre un cadete recién herido en un accidente y la operadora de su red de delivery, que sólo insistía en saber cómo estaba la pizza que él llevaba. La empresa dijo que fue un error, pero el caso reavivó el debate sobre las condiciones de trabajo de los repartidores.

En abril, el juez Roberto Gallardo ordenó suspender estos servicios, tras relevar que entre 400 cadetes ciclistas, 77% llevaba la caja en la espalda, 70% iba sin seguro y 67%, sin casco. La Ciudad apeló la medida y quedó sin efecto.

Fuente consultada: clarin.com